Caminar debería ser una de las formas más sencillas y seguras de desplazarse por una ciudad. Sin embargo, en muchas áreas metropolitanas de Estados Unidos cruzar una avenida, llegar hasta una parada de autobús o simplemente caminar desde un estacionamiento puede convertirse en una actividad mucho más peligrosa de lo que imaginamos.
Durante 2024 murieron 7,080 peatones en accidentes de tránsito en Estados Unidos, según la NHTSA. Eso significa que, en promedio, una persona murió atropellada aproximadamente cada 74 minutos. Más de 71,000 peatones también resultaron heridos durante el mismo año.
El informe Dangerous by Design 2026, elaborado por Smart Growth America y la National Complete Streets Coalition, analizó las 101 mayores áreas metropolitanas del país durante el período 2020-2024. La clasificación no utiliza simplemente el número total de muertes, sino la tasa anual de peatones fallecidos por cada 100,000 habitantes, lo que permite comparar regiones de tamaños muy diferentes.
Los resultados muestran un patrón especialmente preocupante en ciudades del sur, suroeste y regiones de rápido crecimiento urbano.
Memphis: la ciudad más peligrosa para caminar
Memphis vuelve a ocupar el primer lugar nacional y lo hace con una diferencia preocupante. El área metropolitana Memphis, Tennessee-Mississippi-Arkansas registró una tasa promedio de 5.5 peatones fallecidos por cada 100,000 habitantes al año entre 2020 y 2024, la cifra más elevada observada por Dangerous by Design desde que comenzó este tipo de clasificación en 2009. Durante esos cinco años murieron 369 peatones, frente a 221 durante el período 2015-2019.
La evolución resulta especialmente alarmante porque no estamos hablando de una fluctuación pequeña. Smart Growth America calcula que Memphis pasó de aproximadamente 44 muertes peatonales anuales durante 2015-2019 a unas 74 por año entre 2020 y 2024. Eso equivale aproximadamente a una persona muerta mientras caminaba cada cinco días. La ciudad ya encabezaba el informe anterior y, lejos de mejorar, su tasa continuó aumentando.
Parte del debate alrededor de Memphis se concentra en sus grandes arterias urbanas: vías anchas, múltiples carriles, largas distancias entre cruces y velocidades relativamente elevadas dentro de zonas donde también existen comercios, viviendas y paradas de transporte. Cuando una carretera está diseñada principalmente para mover automóviles rápidamente, el peatón dispone de menos margen para cometer cualquier error.
Albuquerque: una tasa superior a cinco muertes por cada 100,000 habitantes
Albuquerque, Nuevo México, ocupa la segunda posición nacional con una tasa promedio de 5.32 muertes peatonales por cada 100,000 habitantes al año. Entre 2020 y 2024 se registraron 245 peatones fallecidos, frente a 176 durante los cinco años anteriores.
Nuevo México también ocupa el primer lugar entre los estados más peligrosos para caminar, con una tasa de 4.42 muertes por cada 100,000 habitantes durante el mismo período. Esto demuestra que el problema de Albuquerque no ocurre de manera aislada, sino dentro de un contexto estatal donde las fatalidades peatonales continúan siendo especialmente elevadas.
Las grandes avenidas de Albuquerque presentan uno de los problemas comunes en numerosas ciudades estadounidenses: funcionan al mismo tiempo como carreteras para desplazamientos rápidos y como calles urbanas rodeadas de negocios, restaurantes, viviendas y transporte público. Esa mezcla puede crear situaciones donde los vehículos circulan a velocidades para las que un entorno peatonal no resulta especialmente tolerante.
Bakersfield: California también aparece entre las ciudades más peligrosas
Bakersfield-Delano ocupa la tercera posición, con 5.01 peatones muertos por cada 100,000 habitantes al año. Entre 2020 y 2024 se contabilizaron 229 fallecimientos, frente a 153 durante el período 2015-2019.
Bakersfield representa un tipo de ciudad que ha crecido rápidamente alrededor del automóvil. Grandes bulevares, zonas suburbanas dispersas y distancias importantes entre destinos hacen que caminar pueda resultar complicado incluso cuando la distancia en línea recta no parece demasiado grande.
California tiene además varias áreas metropolitanas dentro de las primeras posiciones del ranking. Fresno aparece séptima y Riverside-San Bernardino comparte el noveno lugar, demostrando que el problema no se limita a las enormes metrópolis como Los Ángeles o San Francisco.
Tucson: mejorar en el ranking no significa ser más segura
Tucson aparece cuarta con una tasa promedio de 4.43 muertes por cada 100,000 habitantes y 235 peatones fallecidos entre 2020 y 2024. En el período anterior habían muerto 142.
Existe un detalle particularmente importante. Tucson ocupaba el tercer lugar en el informe de 2024 y ahora aparece cuarta. A primera vista esto podría interpretarse como una mejora, pero Smart Growth America advierte precisamente contra esa lectura: la ciudad no se volvió más segura. En realidad registró más muertes, pero otras regiones empeoraron todavía más rápido.
Este punto resulta fundamental para interpretar cualquier ranking. Una ciudad puede bajar posiciones sin reducir su propio riesgo. Lo importante es observar las tasas y tendencias, no solamente el número que aparece junto a su nombre.
Baton Rouge: otra gran concentración del problema en el sur
Baton Rouge, Louisiana, ocupa el quinto lugar con una tasa anual promedio de 4.18 muertes por cada 100,000 habitantes. Durante los cinco años analizados murieron 183 peatones, frente a 115 en 2015-2019.
Louisiana también aparece como el segundo estado más peligroso para peatones, solamente detrás de Nuevo México, con una tasa estatal de 3.53 muertes por cada 100,000 habitantes. Esto refuerza un patrón que aparece repetidamente en el informe: numerosas regiones del sur y Sunbelt concentran los mayores riesgos.
En muchas de estas áreas, el crecimiento suburbano produjo corredores comerciales con múltiples carriles, accesos constantes a estacionamientos y límites de velocidad relativamente elevados. Son lugares diseñados para llegar en automóvil, pero donde miles de personas todavía necesitan caminar para utilizar transporte público, llegar al trabajo o acceder a comercios.
Little Rock: las muertes prácticamente se duplicaron
Little Rock-North Little Rock-Conway ocupa la sexta posición con una tasa de 4.17 muertes peatonales por cada 100,000 habitantes. Entre 2020 y 2024 murieron 158 personas, frente a solamente 79 durante 2015-2019.
Este es uno de los cambios más fuertes dentro de las primeras posiciones. El número de muertes prácticamente se duplicó entre ambos períodos, mientras la tasa aumentó en más de dos puntos por cada 100,000 habitantes.
Ese crecimiento evidencia que el problema peatonal estadounidense no puede explicarse solamente por ciudades densas y antiguas. Little Rock es una región mucho más dispersa donde numerosos desplazamientos requieren utilizar grandes avenidas y carreteras arteriales. Y cuando una persona debe cruzar una vía de cinco o seis carriles simplemente para llegar a una tienda o parada de autobús, cualquier error adquiere consecuencias potencialmente graves.
Fresno: una ciudad donde caminar continúa siendo demasiado peligroso
Fresno aparece séptima con una tasa promedio de 4.06 muertes por cada 100,000 habitantes. El área metropolitana registró 239 peatones fallecidos entre 2020 y 2024, frente a 137 en los cinco años anteriores.
El aumento muestra nuevamente que el problema está empeorando en varias regiones de California. Los largos corredores comerciales, grandes distancias entre intersecciones y velocidades elevadas pueden convertir un recorrido aparentemente sencillo en una experiencia complicada para quienes no disponen de automóvil.
En ciudades con temperaturas elevadas durante buena parte del año también aparecen otros desafíos: esperar largos períodos para cruzar una avenida o caminar enormes distancias hasta encontrar un paso seguro puede hacer que muchas personas terminen cruzando por puntos no diseñados formalmente para peatones.
Tampa: muchas muertes aunque la tasa crece más lentamente
Tampa-St. Petersburg-Clearwater ocupa la octava posición con una tasa de 3.74 muertes peatonales por cada 100,000 habitantes. Pero lo que realmente llama la atención es el número absoluto: 618 peatones murieron entre 2020 y 2024, una de las mayores cantidades dentro de las primeras posiciones.
Florida ha aparecido durante años entre los estados más problemáticos para peatones, y en 2026 continúa ocupando la quinta posición nacional. El estado registró 3,726 peatones muertos durante el período analizado.
Las ciudades de Florida combinan crecimiento poblacional, turismo, grandes arterias suburbanas y un parque automotor enorme. A esto se suma que muchos residentes mayores continúan caminando en ambientes diseñados principalmente para automóviles, aumentando la vulnerabilidad en cruces y avenidas de múltiples carriles.
New Orleans: una nueva entrada entre las diez primeras
New Orleans-Metairie comparte el noveno puesto con una tasa de 3.73 muertes por cada 100,000 habitantes. Entre 2020 y 2024 se registraron 183 peatones fallecidos, frente a 145 durante el período anterior.
La ciudad presenta además una combinación urbana muy particular: zonas históricas con gran actividad peatonal, grandes corredores metropolitanos, turismo intenso y carreteras de alta capacidad conectando diferentes sectores. Esto significa que peatones y vehículos pueden compartir espacios bajo condiciones muy diferentes dependiendo del barrio.
El problema demuestra que una ciudad puede tener áreas extremadamente caminables y, al mismo tiempo, corredores particularmente peligrosos. El riesgo peatonal no siempre está distribuido uniformemente por toda la región.
Riverside-San Bernardino: el mayor número de muertes dentro del Top 10
Riverside-San Bernardino-Ontario comparte el noveno puesto con la misma tasa de 3.73 muertes por cada 100,000 habitantes, pero el número absoluto es extraordinariamente superior: 871 peatones murieron entre 2020 y 2024. En los cinco años anteriores habían muerto 680.
Esto sucede porque estamos hablando de una enorme área metropolitana con millones de habitantes y una fuerte dependencia del automóvil. Las distancias son largas, existen numerosos corredores de alta velocidad y muchas zonas residenciales están separadas de comercios o centros de empleo mediante grandes avenidas.
Riverside demuestra por qué resulta necesario observar tanto la tasa como el número total. La tasa permite comparar riesgo proporcional; el número absoluto muestra la magnitud humana del problema.
El sur y el Sunbelt continúan dominando las posiciones más peligrosas
El mapa general resulta bastante claro. Memphis, Albuquerque, Bakersfield, Tucson, Baton Rouge, Little Rock, Fresno, Tampa, New Orleans y Riverside-San Bernardino conforman las diez primeras posiciones del ranking 2026.
Smart Growth America señala que las regiones de rápido crecimiento del sur y del llamado Sunbelt continúan siendo las más peligrosas. En muchas de estas ciudades, el crecimiento poblacional ocurrió alrededor de carreteras anchas, urbanizaciones dispersas y grandes centros comerciales rodeados de estacionamientos, en lugar de calles diseñadas para que caminar resulte cómodo y seguro.
El problema no consiste únicamente en que existan malos conductores. El propio diseño de una carretera puede incentivar velocidades mayores. Una avenida recta, ancha y con carriles generosos transmite visualmente al conductor la sensación de que puede avanzar rápido, incluso cuando existen viviendas, comercios y peatones a pocos metros.
La velocidad cambia completamente las posibilidades de sobrevivir
Para un peatón no existe carrocería, cinturón de seguridad ni airbag. Cuando ocurre un impacto, prácticamente toda la energía termina directamente sobre el cuerpo.
Por esta razón, la velocidad desempeña un papel fundamental. Una calle puede tener un límite publicado relativamente bajo, pero si su diseño permite y fomenta velocidades superiores, algunos conductores terminarán desplazándose más rápido de lo apropiado.
Smart Growth America sostiene que las carreteras diseñadas principalmente para mover vehículos a alta velocidad en lugares donde también existen personas y actividad urbana representan uno de los principales problemas de seguridad peatonal.
La solución entonces no consiste únicamente en instalar una señal con un número más bajo. También puede requerir carriles más estrechos, cruces protegidos, iluminación, isletas peatonales y diseños que obliguen físicamente al conductor a moderar la velocidad.
Cruzar seis carriles puede convertirse en una carrera contra el tiempo
Muchas de las avenidas más peligrosas comparten características similares: cuatro, seis u ocho carriles, largas distancias entre pasos peatonales y grandes velocidades.
Para una persona joven y sin limitaciones físicas, cruzar rápidamente puede resultar posible. Para un adulto mayor, una persona con discapacidad o alguien empujando un coche de bebé, la situación cambia completamente.
Un semáforo puede proporcionar técnicamente tiempo suficiente según determinada velocidad promedio de caminata, pero cualquier dificultad adicional puede dejar a la persona todavía dentro de la carretera cuando los vehículos comienzan nuevamente a moverse.
Por eso la seguridad peatonal debe considerar diferentes capacidades físicas y no diseñarse únicamente alrededor del adulto promedio.
Las zonas de menores ingresos enfrentan un riesgo mucho mayor
Existe también un componente social importante. Smart Growth America ha encontrado consistentemente que los vecindarios de menores ingresos presentan tasas superiores de muertes peatonales. En su análisis anterior, aproximadamente 30% de las fatalidades ocurrían en zonas censales con ingresos anuales inferiores a $50,000, aunque esas áreas representaban alrededor del 17% de la población analizada.
Una de las razones es que muchas personas de menores ingresos tienen menos posibilidades de poseer automóvil y dependen más de caminar o utilizar transporte público. Sin embargo, precisamente esas comunidades pueden tener menos aceras, iluminación deficiente y carreteras más difíciles de cruzar.
Esto crea una paradoja preocupante: quienes más necesitan caminar pueden vivir precisamente en los lugares donde hacerlo resulta más peligroso.
Los adultos mayores también enfrentan mayor vulnerabilidad
La edad añade otro factor importante. Una persona mayor puede necesitar más tiempo para cruzar y tener menor capacidad para reaccionar rápidamente ante un vehículo.
Además, las lesiones que una persona joven podría sobrevivir pueden resultar fatales en un adulto mayor.
Por eso los entornos urbanos orientados hacia una población envejecida deberían prestar especial atención a tiempos de semáforo, iluminación, visibilidad y distancia entre cruces.
Una ciudad realmente caminable no puede ser segura solamente para personas jóvenes y físicamente ágiles.
Más de 7,000 personas murieron caminando en 2024
Aunque las muertes peatonales disminuyeron ligeramente desde los máximos recientes, las cifras continúan siendo extraordinariamente elevadas. Dangerous by Design señala que las 7,080 muertes de 2024 representan un aumento del 72% frente a 2009.
Smart Growth America también advierte que, si las fatalidades continuaran reduciéndose solamente al ritmo actual, Estados Unidos no regresaría a los niveles de 2009 hasta aproximadamente 2042.
Eso demuestra que una pequeña reducción anual no significa que el problema esté resuelto.
El vehículo moderno es más seguro para quien está dentro, no necesariamente para quien está fuera
Los automóviles modernos han mejorado enormemente en protección para sus ocupantes.
Airbags.
Estructuras reforzadas.
Frenado automático.
Control de estabilidad.
Asistencia de carril.
Pero el peatón continúa prácticamente sin protección física.
Smart Growth America señala que la proporción de muertes de personas fuera de los vehículos ha aumentado mientras la seguridad para quienes viajan dentro ha mejorado.
Esto obliga a pensar en seguridad vial de una manera más amplia. No basta con conseguir vehículos capaces de proteger mejor a quienes los conducen; también es necesario diseñar carreteras donde un error no termine automáticamente con la vida de alguien que camina.
No todas las mejoras en el ranking significan progreso
Otro detalle importante del informe 2026 es que solamente 18 de las 101 mayores áreas metropolitanas analizadas redujeron su tasa de mortalidad peatonal a largo plazo. Algunas ciudades incluso mejoraron su posición simplemente porque otras empeoraron más rápidamente.
Este detalle resulta fundamental porque las clasificaciones pueden engañar.
Si una ciudad pasa del puesto 8 al 12, podría parecer una buena noticia. Pero si su tasa de muertes aumentó durante ese mismo período, no existe una mejora real.
Lo que importa no es únicamente competir contra otras ciudades.
La meta debería ser que menos personas mueran.
Memphis representa la advertencia más clara
La situación de Memphis resume buena parte del problema nacional.
Encabeza la clasificación por segundo informe consecutivo, alcanza la mayor tasa registrada desde que Dangerous by Design comenzó sus rankings y prácticamente duplicó sus muertes anuales entre los períodos 2015-2019 y 2020-2024.
Pero Memphis no está sola.
Albuquerque supera cinco muertes anuales por cada 100,000 habitantes.
Bakersfield también supera cinco.
Tucson, Baton Rouge y Little Rock se encuentran por encima de cuatro.
Estamos hablando de ciudades estadounidenses importantes donde caminar continúa representando un riesgo muy superior al que debería existir en un sistema de transporte moderno.
Diseñar calles más seguras puede beneficiar también a los conductores
La seguridad peatonal no es un enfrentamiento entre conductores y personas que caminan.
Una avenida mejor iluminada, con intersecciones claras, cruces previsibles y velocidades adecuadas también puede reducir colisiones entre vehículos.
Cuando el conductor sabe dónde aparecerá un peatón y dispone de suficiente tiempo para verlo, todos ganan.
El problema aparece cuando la carretera intenta realizar demasiadas funciones simultáneamente: mover vehículos rápidamente y, al mismo tiempo, servir como calle principal para comercios, viviendas y transporte público.
Una clasificación que ninguna ciudad debería querer liderar
Según Dangerous by Design 2026, las áreas metropolitanas más peligrosas para peatones son Memphis, Albuquerque, Bakersfield, Tucson, Baton Rouge, Little Rock, Fresno, Tampa-St. Petersburg-Clearwater, New Orleans-Metairie y Riverside-San Bernardino-Ontario.
No significa que caminar por cualquiera de estas ciudades termine necesariamente en un accidente, ni que todos sus conductores sean irresponsables. Las cifras describen un riesgo colectivo producido por múltiples factores: diseño de carreteras, velocidad, crecimiento urbano, iluminación, distancias y comportamiento humano.
Pero cuando miles de personas siguen muriendo simplemente por caminar, la conclusión resulta difícil de ignorar.
Una ciudad moderna no debería medir únicamente qué tan rápido puede mover sus automóviles.
También debería medir qué tan seguro puede llegar una persona al otro lado de la calle.





























