La Generación Z es la más dispuesta a viajar en un vehículo autónomo. Nuevos datos revelan que la mayoría aún se resiste.
Los conductores más jóvenes de Estados Unidos han crecido con smartphones, algoritmos y tecnología integrada en su vida diaria. Por lo tanto, es lógico que sean los más receptivos a los coches autónomos.
Los datos lo confirman: el 51% de la Generación Z afirma sentirse cómodo viajando en un vehículo autónomo, la cifra más alta de todas las generaciones.
Pero comodidad y confianza no son lo mismo. Una encuesta de Insurify a más de 1000 adultos de la Generación Z reveló que el 72% aún expresa incertidumbre o aversión hacia los coches autónomos. La generación más preparada para adoptar esta tecnología, en la mayoría de los casos, sigue diciendo que no.
Las razones son evidentes. La principal reticencia de la Generación Z es ceder el control, seguida de la preocupación por la seguridad.
En 2022, solo el 60% de los jóvenes de 18 años tenía licencia de conducir, frente al 80% en 1983. Una generación que ya depende menos de los automóviles no necesariamente confía en que estos se conduzcan solos.
Estos hallazgos provienen del estudio sobre seguridad de vehículos autónomos de CR Legal Team, que examinó las actitudes de los consumidores y los plazos proyectados para la adopción de la tecnología de conducción autónoma en Estados Unidos.
Principales conclusiones
El 51% de la Generación Z afirma que viajaría en un automóvil autónomo, el porcentaje más alto de cualquier generación; sin embargo, el 72% de este mismo grupo aún expresa incertidumbre o un rechazo rotundo.
Solo el 13% de los conductores estadounidenses confía en los vehículos autónomos, frente al 9% en 2024 y apenas el 21% dispuesto a viajar en uno en 2018.
Se prevé que el 60% del parque automovilístico estadounidense no esté automatizado hasta 2045, lo que convierte la confianza del consumidor en la principal barrera entre una tecnología eficaz y un futuro que depende de la adopción masiva.
La confianza aumenta en todas las edades, pero no lo suficientemente rápido.
La tendencia es positiva. El porcentaje de estadounidenses dispuestos a viajar en un vehículo autónomo ha crecido del 21% en 2018 al 37% en 2025. La Fundación AAA constató que la confianza aumentó del 9% al 13% solo entre 2024 y 2025.
Sin embargo, el miedo sigue siendo la respuesta predominante. Seis de cada diez conductores estadounidenses afirman tener miedo de viajar en un vehículo autónomo.
Del 74% que conoce los servicios de robotaxis, el 53% afirma que no los usaría, y esta reticencia persiste incluso entre los jóvenes.
Los conductores millennials y de la Generación X son más receptivos que los baby boomers, pero la mayoría aún se muestra reacia.
La falta de conocimiento agrava la situación. Solo el 43% de los consumidores en 2024 pudo definir con precisión qué es un vehículo totalmente automatizado. Entre quienes se consideraban informados, el 54% afirmó que viajaría en un coche sin conductor.
Entre quienes admitieron tener poco conocimiento, esta cifra se redujo al 32%. El 16% de los consumidores estadounidenses creía erróneamente que los coches totalmente autónomos ya estaban disponibles para la compra.
La comprensión pública de qué es y qué no es esta tecnología sigue siendo un obstáculo fundamental para la confianza necesaria para su adopción.
Un cambio generacional con un horizonte temporal de 20 años
La Generación Z (48%) y los millennials (39%) son menos reacios que las generaciones mayores a considerar la compra de un vehículo totalmente autónomo. La edad media de quienes planean comprar un vehículo nuevo disminuyó de 44 a 39 años entre 2024 y 2025.
La demanda de conducción autónoma en autopista creció 20 puntos porcentuales en ese mismo periodo. Sin embargo, lo que está creciendo es la comodidad con la autonomía parcial, no con la conducción totalmente autónoma. La asistencia de mantenimiento de carril, el control de crucero adaptativo y el frenado automático son los sistemas que generan la confianza que la autonomía total requerirá en el futuro.
Para 2030, se proyecta que los vehículos de nivel 3 y 4 representen solo el 8 % de las ventas de autos nuevos. No se prevé que la penetración total en la flota se produzca antes de 2045.
Para la Generación Z, el camino más probable hacia la adopción no es una decisión puntual de comprar un auto autónomo, sino años de experiencia cotidiana con los sistemas que ya incorporan en los vehículos que conducen actualmente.
Esa exposición gradual es lo que transforma la automatización de un concepto en una expectativa, y de una expectativa en el siguiente paso lógico. La tecnología podría estar lista antes que los pasajeros.




























